A saber cuantos murieron en la construcción de aquellos trenes: sequía, malaria y leones que entraban el las tiendas de noche y se llevaban a los hombre. 
Imagináis un África del este que podía cruzarse sin bajar del tren. Del lago victoria o Tanganika en solo unas horas, de Mombasa al lago Albert a las puertas de Zaire.
    Viajar en tren por Kenya o Tanzania es todavía posible hoy en día y dormir en una litera de segunda después de haber cenado en el vagón comedor servido por el camarero vestido de blanco.
    Si eso te evoca la imagen del Orient Express, nada mas lejos de la realidad. Piensa mas en un tren de cercanías con los asientos hechos jirones. 

En Tanzania una línea cruza de este a Oeste y viceversa. De Dar es Salam a Kigoma, con una variante que sube hasta Mwanza, en el lago victoria. La línea está en muy mal estado y por eso el tren viaja muy lento. Antes una línea subía hasta Arusha, pero ya no se utiliza. Todavía se ven en la orilla de la carretera los raíles abandonados.

En Kenya es clásica la ruta que una Nairobi con Mombasa. Uno se monta al atardecer y amanece en la costa.
A finales del 2003 se reabrió la línea que une Kisumu, en el lago Victoria, con Nairobi, así que se puede cruzar también Kenya de Este a Oeste sin bajarse del tren. 

Las líneas de Uganda no funcionan y por tanto ya no se puede continuar hacia el lago Albert.

Vagón comedor en la línea Nairobi-Mombasa
 

        A su paso por Kisumu junto al lago victoria