Para viajar no hace falta ir lejos, viajar es un estado de la mente que no sabemos controlar.
Si
supiese hacerlo, podría ser como ese japonés que recordará toda su vida
la mañana que pasó sacando fotos a la calle en la que vivo.
Y no es que no lo intente. !Vaya si lo hago¡, y a
veces, por un instante, por una mínima fracción de tiempo que basta
para disparar la adrenalina, viajo por este barrio en el que nací.